5.18.20 Reopening Guide – Spanish

Plan para regresar de manera segura a la Misas En el inicio de la fase uno

El gobernador Baker anunció el lunes, 18 de mayo, que los lugares de culto pueden regresar a dar sus servicios nuevamente, siempre y cuando cumplan las normas que ha decretado. ¿Cuándo podremos iniciar las misas? Si una Parroquia en la Arquidiócesis de Boston, después de una preparación cuidadosa, considera que puede cumplir todas las normas del estado, la ciudad y de la Arquidiócesis de Boston (dadas aquí abajo), puede pedir permiso a su Obispo Regional o Vicario Episcopal para iniciar las misas iniciando desde este sábado 23 de mayo por la tarde. El Obispo o el Vicario Episcopal de la Región debe dar el permiso, solamente, si está convencido de que la Parroquia puede realmente cumplir con todas las normas. Muchas -la mayoría- de las parroquias tal vez necesiten más tiempo para prepararse y elijan el domingo 31 de mayo, (Fiesta de Pentecostés) como su fecha de reapertura.

Las parroquias no deberían regresar a celebrar las misas sin estar bien preparadas, por lo tanto, el posponer el regreso a las celebraciones de la misa hasta el 31 de mayo podría ser la mejor decisión para algunas parroquias. Sin importar cual sea la fecha de inicio, ninguna parroquia debe tener misa a menos que puedan hacerlo de una manera segura, y en cumplimiento con las normas. Por favor considere que: ALGUNAS COMUNIDADES, INCLUYENDO LAS CIUDADES DE BOSTON Y SOMERVILLE, PUEDEN TENER ORDENES MUNISIPALES LOCALES QUE SEAN MAS ESTRICTAS QUE LAS DEL ESTADO, Y DEBEN SER RESPETADAS. Las misas diarias y de funerales se pueden reanudar el lunes 25 de mayo. Tanto las misas diarias como los funerales deben cumplir con la misma distancia social y normas de seguridad que las misas dominicales, incluyendo el uso de cubre bocas. Los Santuarios y capillas en el territorio de la Arquidiócesis deberán cumplir las mismas normas.

¿Quién debe asistir a misa? La dispensa del Cardenal de la obligación, de asistir a la misa dominical continuará para el próximo futuro. El Cardenal recomienda a las personas vulnerables de la comunidad, especialmente a las personas ancianas, o con condiciones médicas complicadas, a continuar viendo la misa desde sus hogares, en los medios de comunicación social de sus parroquias o por CatholicTV. Las parroquias necesitan tener alguna forma para limitar el número de personas que entran en la Iglesia. Una opción viable puede ser el uso de un paquete de inscripción como SignUpGenius o EventBrite. Anotar a las personas por teléfono o correo electrónico pueden ser otras opciones. Ver más opciones.

Sin importar la opción que una parroquia escoja, el párroco debe poder asegurarse de que la cantidad de los feligreses congregados en la Iglesia no sea mayor del 40% de la capacidad de la iglesia, ni tampoco sea mayor de lo que se necesita para mantener la distancia social en una iglesia.

Si una parroquia se entera de que una persona que ha asistido a la misa, da positivo a la prueba del COVID-19, debe notificar a la Junta de Salud Local (LBOH por sus siglas en Ingles) en la ciudad o pueblo en que se encuentra la Iglesia y ayudar al LBOH cuando se solicite razonablemente a localizar a las personas con las que probablemente tuvo contacto esa persona para recomendarles que se pongan en cuarentena. Se recomienda a todas las parroquias que continúen transmitiendo sus Misas, para que puedan mantener una relación con aquellos que aún no están listos para regresar a la celebración de la Misa.

¿Cómo nos preparamos? Se recomienda que todas las parroquias creen un pequeño comité, que ayude en el proceso para reiniciar las misas en la parroquia, y para asegurarse de que se cumplan todas las normas, incluidas las que pide el Departamento de Seguridad de MA para los lugares de Culto. Los párrocos deben asegurarse de que ese comité incluya personas creíbles, profesionales y prudentes que puedan ayudar a la parroquia durante esta transición. Además de la lista de lo que hay que cumplir por parte del estado, hay una lista al final de este documento, que puede ser de utilidad para este comité. Ya desde ahora, y antes de regresar a las misas, las parroquias deben indicar de manera adecuada los lugares para que las personas solas o las familias, tengan un asiento que mantenga la distancia social. La iglesia no puede llenarse más del 40% de su capacidad como límite máximo absoluto; aun así, la mayoría de las parroquias se dará cuenta de que no pueden tener el 40% de su capacidad y al mismo tiempo mantener la distancia social. Deben usarse signos para ayudar a que las personas se ubiquen en el lugar correcto. Ninguna persona debe sentarse más cerca de 6 pies de otra persona, aun cuando eso suponga usar un asiento si y dos no, en lugar de un asiento sí y otro no.

En colaborativas con múltiples Iglesias o parroquias, el párroco podría decidir enfocarse solo en una iglesia por ahora, para poder aumentar la atención en la seguridad.

Las parroquias pueden decidir, que para poder atender a todos los feligreses que quieran asistir a misa, se agreguen mas misas el fin de semana. Dicho esto, debe haber suficiente tiempo para limpiar la Iglesia entre una misa y otra. La Oficina de Manejo de Riesgo de la Arquidiócesis, enviará un documento muy pronto sobre como limpiar y desinfectar la iglesia de manera adecuada, tanto entre misa y misa, así como con regularidad. La Iglesia necesita ser limpiada profundamente antes de que se reanuden las Misas, de acuerdo con los métodos en el documento de la Oficina de Manejo de Riesgo. Para poder dar suficiente oportunidad de que se haga la limpieza de los edificios de la Iglesia entre las Misas, el párroco debe considerar formas en las que la parroquia celebre las misas en un período de tiempo más corto, sin perder la reverencia. Un equipo de voluntarios debe ser formado y entrenado para ayudar a dirigir a las personas para entrar y salir de la Iglesia, y para limpiar la iglesia entre una Misa y otra.

Todos los misales deben ser retirados de la Iglesia. Las fuentes de agua bendita seguirán manteniéndose vacías. Para que las personas no introduzcan sus dedos en las fuentes de agua bendita, se puede poner una cubierta simple y respetuosa en estas fuentes. Deben ponerse flechas en el suelo para indicar la dirección, en la que las personas pueden caminar dentro de la Iglesia y así asegurar que las personas avancen en una sola dirección. En los lugares en los que las personas tienen que esperar en una línea, se debe poner cinta adhesiva para marcar la distancia de seis pies. Deben ponerse signos dentro y fuera de la Iglesia para recordar a las personas que deben usar su cubre bocas y mantener la distancia social. Los baños deben estar limpios y accesibles, y deben tener suficiente jabón. Se debe crear y explicar un plan para el uso seguro de los baños. Ese plan será diferente para cada parroquia.

Se debe asegurar una ventilación adecuada. Tal vez, el dejar abiertas las ventanas y las puertas sea la mejor opción. Cada Sacerdote y diacono debe tener un juego con las vestimentas que serán usadas solamente por él, debe guardarlas por separado y lavarlas con frecuencia. ¿Qué normas deben acatar los feligreses cuando estén en la Iglesia? Si los feligreses pueden llevar su propio bote de gel antibacterial a la iglesia, ellos deben hacerlo. De lo contrario, ellos pueden usar el gel antibacterial que ha sido provisto por la Parroquia y puesto en la entrada de la Iglesia. Todas las personas congregadas en la misa deben usar cubre bocas, con solo algunas excepciones:

  • Niños menores de dos años
  • Los padres decidirán si los niños entre dos y cinco años deben usar sus cubrebocas
  • Todas las personas que digan que no pueden usar un cubrebocas por razones de salud pueden hacerlo. Ellos no necesitan proveer documentación.
  • El sacerdote y las demás que estén con él en el presbiterio, no necesitan usar cubrebocas, siempre y cuando se mantenga una estricta distancia social. Ellos deben usar cubrebocas cuando hagan la distribución de la Sagrada Comunión.

Con excepciones razonables permitidas, no debe haber acceso publico a la sacristía cuando la iglesia este abierta.

No debe haber procesiones durante las Misas, incluyendo las procesiones para el ofertorio. No debe haber monaguillos. Los coros no serán permitidos.

Cantos en grupo no serán permitidos en estos primeros días. Completamente respetuosos de el rol tan importante que tiene la música en las liturgias, y también respetuosos de las preocupaciones sobre la salud pública, los feligreses deben ser instruidos de no cantar, puede ser por anuncios como por señales. Puede haber un cantor y un acompañante con un instrumento musical, que proveerá la música durante la misa. (probablemente limitándose a el Salmo, las partes de la Misa, y un canto para la Comunión). Las misas pueden tener un sacerdote, un diacono, un lector, una persona tocando un instrumento, un cantor y el número de voluntarios necesarios para asegurar que el tráfico de personas fluya de una manera segura. Si tuviera que haber dos estaciones para dar la Comunión. (solo en una Iglesia grande), un ministro extraordinario de la Eucaristía puede ser invitado si no hubiera un diácono. Cualquier sacerdote, diacono, lector o voluntario que tenga una infección respiratoria de cualquier tipo, no debe asistir a misa. En el presbiterio, el sacerdote, el diácono y el lector deben respetar una estricta distancia social. Ellos no deben usar cubre bocas en el presbiterio.

No debe haber colecta pasando una canasta para las ofrendas. En lugar de esto, se puede poner una canasta en la entrada principal y las personas pueden poner allí su ofrenda. Las parroquias deberían promover el uso de “90 días por tu parroquia”(link Aquí) como una forma para ayudar a los feligreses para empezar a dar en línea o pueden usar su propio método/programa local para dar en línea si ya tuvieran uno. Durante la consagración, las hostias para ser distribuidas deben ser puestas en un segundo corporal al lado, para que no estén directamente en frente del sacerdote. Las personas no deben tomarse las manos durante el Padre Nuestro. No debe haber invitación para que los participantes se den un signo de paz. Para la distribución de la Sagrada Comunión:

  • Puede haber una o dos estaciones para la Comunión, dependiendo del tamaño de la Iglesia
  • Debe ser anunciado que los feligreses que no se sientan seguros de recibir la Sagrada Comunión por que crean que el riesgo es demasiado alto no lo hagan, y esa decisión debe ser honrada y respetada.
  • No habrá distribución de la Preciosa Sangre.
  • Las personas que van a comulgar y el sacerdote, deben usar cubre bocas
  • No deben usar gantes ni el sacerdote ni las personas que pasan a comulgar durante la distribución de la Sagrada Comunión.
  • Los feligreses que no pasarán a recibir la Sagrada Comunión o una bendición, de cualquier modo, deben salir de sus bancas al inicio de la comunión para que no tenga que pasar una persona sobre otra.
  • El sacerdote tendrá una mesita con gel antibacterial
  • El sacerdote les dará la Hostia Consagrada a las personas que van a comulgar extendiendo la mano y poniendo la hostia en sus manos sin tocarlas.
  • Las personas que van a comulgar recibirán la Sagrada Comunión en sus manos, luego darán un paso a un lado, bajarán su cubre bocas, consumirán la hostia, y se pondrán el cubrebocas nuevamente para después regresar a su asiento.
  • En caso de contacto no intencional, el sacerdote usará gel antibacterial inmediatamente.
  • Si el sacerdote es un miembro de la población vulnerable, un diácono o un laico entrenado, distribuirá la Comunión
  • Las personas deben regresar a sus bancas por una ruta diferente, para evitar el contacto con las personas que se están acercando a Comulgar. Habrá cinta adhesiva en el piso para mostrar a las personas donde pararse para quitarse el cubrebocas y consumir la Sagrada Comunión, y flechas que muestren como regresar a las bancas
  • Debe haber un par de minutos después de la comunión para hacer silencio en oración, antes de la oración final y despedida.

Se sugiere a que los asistentes a misa animados a dejar la Iglesia a los pocos minutos después de que se termine la misa para dar tiempo de que ésta sea limpiada antes de la próxima Celebración. Saldrán ordenados banca por banca siendo dirigidos por un equipo de voluntarios bien entrenado.

Si una parroquia no puede ofrecer Misa de manera segura, siguiendo estas normas y todos los requisitos en el documento del estado, ellos no deberán ofrecer Misas. Los Vicarios de las regiones tendrán conversaciones frecuentes con sus párrocos y se reportarán de manera regular con su Vicario General en referencia al cumplimiento de estas normas. Lista de requisitos: ¿Qué se necesita hacer antes de empezar a realizar las misas?

✓ Una limpieza profunda, de acuerdo a los métodos marcados por el documento de la Oficina de Manejo de Riesgo

✓ Los misales deben ser removidos

✓ Los voluntarios deben ayudar a que fluya el tráfico de personas

✓ Signos claramente puestos, indicando a las personas:

  • Que ellos deben usar cubrebocas
  • Donde pueden sentarse
  • No canto de la asamblea

✓ La distancia social marcada en los asientos

✓ Gel antibacterial disponible

✓ Fuentes de agua bendita vacías

✓ Marcas en el piso que indiquen en qué dirección pueden avanzar las personas y la distancia social de seis pies donde las personas pueden estar en líneas.

✓ Algunos métodos que han sido dados restringen el número de personas que entra a la Iglesia a menos del 40% de su capacidad, y no mas de los que los asientos, manteniendo la distancia social, lo permita.

✓ Un plan, los voluntarios y materiales en un lugar para limpiar la Iglesia entre una Misa y otra.

✓ El permiso de los Obispos o Vicarios Episcopales regionales si iniciaran las misas antes del 31 de mayo.